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EL DESEMBARCO NAZI EN LA REGIÓN DEL TUYÚ por María Cristina Coccari

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EL DESEMBARCO NAZI EN LA REGIÓN DEL TUYÚ
Submarino a la vista


Las playas desiertas y silenciosas de Pinamar y Ostende, en los cuarenta, fueron testigos discretísimos del desembarco de tripulantes de submarinos alemanes. Este escenario -tan apropiado por su soledad- fue elegido por el estado mayor alemán para refugiar a jerarcas que, hacia el final de la segunda guerra, huían del inminente juicio por crímenes de lesa humanidad.


Por María Cristina Coccari
Docente investigadora
Investigación especial para la revista “Temas” de Pinamar

Tan al sur, tan alejadas del frente de batalla, estas playas se tragaron a los refugiados en el silencio de sus médanos viajeros.
Habían salido de Oslo, Noruega, con el consentimiento del almirantazgo británico cuando ya la guerra se perfilaba mal. Eran doce submarinos de la armada alemana, cargados con doce toneladas de lingotes de oro, documentación y una cantidad de personas vinculadas al Tercer Reich. Los archivos secretos del plan fueron destruidos en Oslo, pero un colaborador noruego de los alemanes copió una parte y la hizo llegar mucho después a Rony Friman, fotógrafo noruego.
Durante toda la década del 40, especialmente desde 1943 hasta 1945, la gente decía ver los llamados “periscopios”. En 1944 vagaban por nuestras costas sin ser captados por radares, emergiendo de noche, aprovisionándose, esperando órdenes. Los desembarcos de tripulaciones desconocidas y cargas misteriosas son un hecho comprobado y secreto a la vez. Los pobladores los avistaban y denunciaban a las autoridades. El semanario Tribuna, de General Madariaga, cabeza de partido entonces, se hacía eco y publicaba con alarma estos avistamientos (ver aparte). Pero Argentina, por decisión de sus gobernantes del momento, se mantenía en su “neutralidad” e ignoraba toda denuncia. Los criminales responsables del exterminio se colaban con su beneplácito y ayuda.
Sir Winston Churchil, primer ministro británico, se refirió a nuestro país ante la cámara de los Comunes: “Sentimos pesar y ansiedad como amigos de Argentina porque este país ha decidido contemporizar con el mal y con la parte perdedora. Las naciones serán afectadas por el papel que han elegido desempeñar en la crisis de la guerra”.
En 1945 la historia cambia. Hitler y sus aliados del Eje pierden la guerra y entonces Argentina declara tardíamente la guerra al perdedor el 27 de marzo de 1945. Pasamos a ser aliados. Un bochorno. Nuestro mayor papelón histórico.

Dos submarinos alemanes se rinden en Mar del Plata

El 10 de julio de 1945 llegó a Mar del Plata el submarino alemán U-530. Luego de su rendición, los tripulantes fueron interrogados, se aceptaron sus declaraciones sin ningún reparo y se los alojó con comodidad. Tratados con honores, les pedían autógrafos, los homenajeaban con comidas, marineros y oficiales se tomaron fotos a su lado. Tuvieron una despedida propia de camaradas con la banda de música de la Armada al ser enviados a EEUU. Viajaban con 33 marines americanos llegados por vía aérea.
El 17 de agosto se rindió en Mar del Plata el submarino U-977, al mando del capitán Heinz Shaeffer, quien en su libro publicado en 1955, El secreto del U-977, describe con crudeza la navegación de 66 días en inmersión para evitar a los aviones aliados, comiendo pan en mal estado, conviviendo con la mugre y la materia fecal que no podían expulsar por los tubos lanzatorpedos para no delatar su presencia.
Y explica sus razones para elegir entregarse en la Argentina: “Los diarios ingleses y americanos decían que, una vez finalizada la guerra, los alemanes iban a ser castrados y esterilizados. También por el mal trato recibido por los prisioneros de guerra alemanes en Francia luego de la primera guerra. Y por supuesto, el deseo de mejores condiciones de vida en la Argentina”. Además dice que entregó el buque intacto, con toda su documentación.
Tras la rendición, los militares argentinos, entre ellos el teniente coronel Domingo Mercante, quien más tarde sería gobernador de Buenos Aires por el peronismo, homenajearon a los marinos alemanes, lo cual generó fricciones con EE.UU. y Gran Bretaña.

Avistajes en la Argentina “aliada”

Los avistajes se incrementan, las informaciones en los diarios aparecen ahora abiertamente, ya que se está hablando de un país enemigo. La gente hace denuncias a diario, las que han llegado a nuestros días tomadas por la policía o la prefectura, que entonces dependía de la Armada.

Algunos testimonios

-Jorge Rodaro, especialista logístico de Campana, escribe en un foro de la página de Internet www.elsnorkel.com que ex combatientes alemanes de la Segunda Guerra Mundial en el arma submarinos, residentes en el país, le contaron que durante el conflicto ellos hacían incursiones por la zona de Pinamar y Ostende para efectuar reparaciones, descansar de misiones o a la espera de órdenes.
Esto que dice el forista implicaría una base de operaciones y cierta protección. Aunque la historia oficial dice que sólo fueron dos los submarinos que llegaron a la Argentina al terminar la fase europea del conflicto, las investigaciones concluyen, afirmando en base a cuantiosa documentación y testigos directos, que fueron seis los submarinos de la Kriegsmarine (Armada hitlerista) que llegaron a nuestras costas. Por lo menos dos se sabe que fueron hundidos luego de desembarcar tripulación, materiales y documentación.

-Un bello testimonio es narrado por una veraneante de los años 40 que veía pasar a un marinerito, para aprovisionarse, desde su casilla de la playa en Ostende (ver aparte). Su descripción de un marinero rubio de tez blanca y muy joven, coincide con la que hace el diario La Nación de la tripulación del submarino U-530 que se rindió en la Base de Mar del Plata el 10 de junio de 1945: “Comandado por el teniente de fragata Otto Wermuth, de 25 años, tan joven como sus subalternos, entre los que sólo uno superaba los 40 años”.

-En esos días de fin de guerra, al allanar una chacra conocida en General Madariaga como La Federal porque pertenecía a esa fuerza, se encontraron en el sótano equipos recomunicación y radio enlace de última generación. El testimonio que sigue también implica una denuncia de tareas que realizara la Policía Federal durante el período de “neutralidad” y coincide con el testimonio del abogado de Priebke.

-En 2005, durante el juicio en Italia del ex capitán nazi de la SS Priebke, apresado en Bariloche, su abogado, el Dr. Pedro Bianchi reveló al semanario Newsweek que en 1945 la Cancillería argentina, en operación clandestina, despachó a Viena ocho mil cédulas de identidad y dos mil pasaportes argentinos que fueron emitidos por la Policía Federal para ser repartidos entre los nazis. Los probables motivos de Perón, a juicio de los historiadores, fueron contar con investigación tecnológica nazi, por cierta afinidad ideológica y gracias a una retribución multimillonaria en dólares

-Hace años, en una reunión de la que fue la primera comisión del Museo Histórico de Pinamar, uno de los integrantes refirió una historia misteriosa: Al adquirir una antigua propiedad de Ostende para reciclarla en lo que es hoy su coqueta hostería, notó que los baños eran de tipo comunitario, equipados con artefactos pequeños. Había habitaciones grandes que él luego transformó en cuartos con baño privado, gran cocina y una sala grande. En el terreno, un gran depósito de dos plantas de chapa, muy bien construido, en pié aún en esos días. Averiguando se enteró del rumor de que en ese lugar vivieron niños y jóvenes alemanes enviados con tutores para ponerlos a salvo al fin de la segunda guerra. Esta historia parece hacer juego con la narración de Olga Coccari (ver aparte).

Puerto seguro, el libro de Jorge Camarasa, contiene testimonios valiosos:

-El 17 de julio de 1945, una veintena de vecinos de San Clemente del Tuyú denunciaron haber visto sumergirse dos naves en aguas próximas a la playa navegando hacia el sur cuando se aproximaba un avión. Avisado el oficial Pedro Longhi, autoridad de la zona residente en Mar de Ajó, al llegar encontró a la población conmocionada sobre la terraza de dos hoteles, con largavistas. Los submarinos se habían sumergido. Más tarde volvió a aparecer uno de ellos en dirección al faro y Longhi logró verlo. Entonces, en comunicación telefónica con el capitán Isaac Rojas, secretario del ministro de Marina Vernengo,
le diría que vio una nave cerca del faro San Antonio, a la que describió como submarino, con detalles y que al aproximarse un avión, se sumergió. Más tarde navegaba hacia el sur cuando se sumergió y no la volvió a ver. En recorrida por la playa ese día detuvo a dos mujeres de nacionalidad alemana: una de ellas se llamaba Maximiliana Oschatz y estaba haciendo señales con una linterna a las naves en una playa alejada. Cuando los buques de la armada llegaron al lugar habían pasado dos días. La misión fue entregada a la prefectura, la que llegó al lugar ¡52 horas después!
Los testigos que figuran en las declaraciones tomadas por prefectura son personas prestigiosas y apreciadas en el medio. Todos coincidieron que un avión había comenzado a sobrevolar el lugar donde se habían sumergido, desde donde alguien agitaba un trapo blanco. Longhi fue llamado con urgencia a La Plata por el jefe de Policía y en los días siguientes fue destituido. Las mujeres que había detenido fueron puestas en libertad y sus detenciones fueron negadas oficialmente.

-El 17 de julio de 1945 el Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires informa que dos aviones patrulleros de la policía habían detectado ese mediodía a las 13 un submarino entre Ostende y Querandí. No se trata de los mismos detectados en San Clemente, ya que su velocidad máxima sumergido sólo podría haber alcanzado los catorce kilómetros por hora y tres horas después no podría haber cubierto los más de cien kilómetros que hay entre San Clemente y Ostende. Era una tercera nave operando en la zona el mismo día.

Otras fuentes dan testimonio de hechos ocurridos en Villa Gesell:

-Guillermo Saccomano, biógrafo de Carlos Gesell, escribe: “Se dice que el la villa del Sr. Gesell había un transmisor y que, en algunas noches, cerca de la playa, se divisaban las luces de submarinos alemanes. (…) Dos testigos residentes en la villa que pidieron resguardo de su identidad recordarán más o menos la misma historia”.
Saccomano dice que los primeros geselinos son de procedencia alemana. Entre ellos hay tres náufragos del Graf Spee: Negrus, grandote, morocho; Stock, maquinista del acorazado, luego pocero y finalmente dueño de una hostería y el propietario de un bar, famoso como gran bebedor de cerveza y acordeonista.
Raúl L. mecánico, hijo de uno de los primeros pobladores de la villa, dice: “Una noche vi a don Carlos haciendo señales de luces al mar, desde donde le contestaban. Yo estaba con otros chicos detrás de un médano. Hicimos ruido, y cuando el viejo nos descubrió, nos corrió pegándonos en las piernas con unas varas de sauce”.
Un informe del FBI de fines de julio dice que el departamento de policía local, en la colonia alemana radicada en Villa Gesell, buscando a dos individuos que habían entrado al país clandestinamente vía submarino, encontró una radio de onda corta para recibir y trasmitir.

-El periodista francés Adrián Pujol publica en 1970 en el diario Le Figaro de París la llegada de un submarino alemán a las playas de San Clemente del Tuyú el día 7 de febrero de 1945, de donde se descargaron valores millonarios (que se especifican) en monedas europeas, 87 Kg. de platino, 2511 Kg. de oro, 4638 carats de diamantes y brillantes. Fueron consignados a la estancia Lahusen, donde llagaron en varios camiones. Más adelante fueron depositados por Ludwing Freude, espía alemán en Buenos Aires, en el Banco Alemán del Transatlántico, Banco Germánico, Banco Torkinst y Banco Strupp, “a nombre de la conocida actriz de radioteatro María Eva Duarte Ibarguren” (así figura en el memorando de la Dirección de Coordinación Federal a la Marina). Freude había comentado a un contacto de nombre Natalio que ese tesoro ayudaría a reconstruir el imperio nazi en el mundo.

-Narra una carta del hijo de un agente de policía de Necochea, quien al momento de los hechos tenía 18 años, que el día 27 de julio de 1945, ya casi de noche, su padre acudió a un llamado del comisario y le permitió acompañarlo. Fueron a la playa en tres autos particulares, con otros agentes y el comisario. Allí había una nave identificada haciendo señas de luces en código morse, las que eran contestadas desde la orilla. Luego de varias horas pudieron detener a quien respondía las señales. Era un artesano alemán de esa ciudad, dedicado a confeccionar recuerdos de caracoles para turistas.
En el interrogatorio confesó que la nave era un submarino alemán averiado que buscaba emerger y desembarcar. Ya amanecía, y luego de un rastreo encontraron un sector de la playa con muchas huellas de arrastre de botes de goma y lanchas de desembarco, que iban y venían del mar hasta la entrada de un establecimiento agrícola llamado Moromar, cuyos propietarios eran alemanes. También se notaban marcas de cajones que desaparecían donde comenzaban las huellas de neumáticos de camión. Al acercarse, surgieron de la estancia cuatro alemanes con ametralladoras que los obligaron a regresar. El comisario recibió la orden del jefe de Policía de abandonar la búsqueda de alemanes y retirarse de inmediato de la estancia Moromar. El espía detenido fue enviado a La Plata, pero enseguida regresó a Necochea.

La actual Ruta 74 y la “seguridad nacional”

El trazado del camino entre Madariaga y Pinamar, hoy Ruta 74, al parecer surgió de un inesperado giro hacia la seguridad nacional, según coinciden tres testigos.
Cuenta Gorki Coccari en sus memorias que, el 1943 -cuando él construía el Hotel Pinamar, la torre de agua y otras obras de infraestructura en el futuro balneario Pinamar- los urgía la necesidad de que se trazara el camino entre la cabeza de partido y el nuevo balneario, adonde se llegaba entre montes y estancias abriendo tranqueras. Viajó entonces por encargo de Jorge Bunge a La Plata a entrevistarse con el gobernador, quien lo derivó al ingeniero Bonaserre, jefe de Ingenieros. Éste, en su despacho, le mostró un mapa de madera donde estaban marcados los caminos internos hacia los balnearios, uno por uno con las comunicaciones con el ferrocarril, los empalmes y las servidumbres a través de los campos. Le confió que había un plan para trazar debidamente los caminos hacia el mar por estrategia militar, ya que, ante una hipótesis de invasión, las fuerzas armadas no tenían hasta ese momento salida alguna para defender nuestras costas. Al finalizar, le dijo: “Llévele al arquitecto Bunge la noticia de que el camino Madariaga-Pinamar está aprobado y que inmediatamente daré la orden para su trazado y ejecución”.
Cuenta Carlos Rodríguez, jefe de Vialidad en Madariaga en el momento que nos ocupa, que el la década del 30 el gobernador Manuel Fresco elaboró un plan de obras para trazarle a la provincia sus caminos definitivos. “Hasta entonces eran pura curva”, escribe.
Se pondría tierra hasta donde llegaban las olas del mar. En ese entonces de Pinamar no se hablaba. El último tramo se llamaba “Madariaga-Costa Atlántica”. En 1938 llegó a Madariaga un grupo de técnicos a las órdenes del ingeniero Rodríguez Ponte para estudiar el trazado, nivelación y planimetría. Y remata Rodríguez: “El tema que a todos preocupaba era la guerra y decían que ese camino era para prevenir un desembarco”.
Cuenta Herman Parini –pionero del transporte en esta zona- a Luis Aller Atucha en el libro de éste último, que en junio de 1945 tituló La Nación: “Submarinos alemanes en Mar de Ajó”. Habían sido avistados en la playa por vecinos en la madrugada que dieron aviso al sargento a cargo. Al informarle al comisario, éste lo puso preso para que se le pasara la borrachera. Parini se fue por la playa a ver, pero se puso a llover y las escasas provisiones del único almacén y del único hotel se terminaron, porque habían llegado casi 80 periodistas. Se hizo un puente aéreo con Madariaga, donde dos pilotos de Pipers particulares cargaron provisiones y solucionaron la emergencia.

Gorki Coccari – Sr. Pesaressi

Al otro día los diarios titulaban: “Submarinos alemanes en Mar de Ajó. Una muestra de la desprotección de las playas argentinas”; “Hace falta construir caminos para la defensa de la costa”. La población se alarmó mucho, y las autoridades comenzaron a solicitar el trazado del camino. Entonces, con mucha sorpresa, encontraron un expediente en Vialidad de la Provincia de Buenos Aires que estaba desde 1939 caratulado “Proyecto de camino de defensa de la costa. Madariaga-Ostende”.

Cuidadosa planificación de la fuga

La red de espionaje alemán –llamada E-Dienst- organizada por Thilo Martens y el agregado naval Niebuhr en toda la Argentina estaba lista. A principios de1943 el coronel Perón envió a Juan Carlos “Bebe” Goyeneche para recaudar fondos y apoyos para un golpe militar pro Eje contra el presidente Castillo, quien se entrevistó con Benito Mussolini y con la plana mayor del nazismo. El golpe se concretó medio año después.
Luego de brindar estos detalles, Jorge Camarasa anota -en su libro Puerto seguro- innumerables datos de ex submarinistas y dirigentes nazis radicados en Villa General Belgrano, Córdoba, en Bariloche, en La Falda, Ascochinga, aportados por testigos documentados. En cada una de estas historias de alemanes, tesoros fabulosos, jerarcas y hasta Hitler arribados en submarinos, hubo indudablemente complicidades del gobierno nacional, de la Armada, de la policía bonaerense y de empresas alemanas en actividad en 1945.
Camarasa deduce que el tesoro arribado fue producto de saqueos y pillajes de último momento. La película El oro nazi, realizada en base a su libro Odessa al sur ilustra ampliamente sobre el tema.

Pinamar fue escenario

El Partido de Pinamar –Ostende, el referente de la época– y sus vecinos los partidos de La Costa y Villa Gesell surgen reiteradamente en esta investigación como refugio de nazis antes, durante y después de la segunda guerra. Hemos visto que entraban al país casi clandestinamente, con permiso y papeles. Entonces… el Plan de Seguridad Nacional y los caminos abiertos hacia la costa… ¿fueron en realidad para trasladar a los subrepticios millonarios refugiados? ¿Se defendió, ocultó y compartió un botín de guerra?
Irán pasando los años y seguirán muriendo los actores, llevándose sus secretos a la tumba. Mientras tanto, los submarinos hundidos en las costas argentinas siguen siendo una subyugante tradición envuelta en el misterio. Una aventura humana que ya ha cumplido 60 años; oculta y fascinante aventura para la que el Pinamar de los 40 ofreció su soledad amigable y su discreción hospitalaria.
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RECUADROS:
UNA DE ESPÍAS

Por Olga Coccari (1907-1987)
Tía de la investigadora. Protagonista del libro de memorias familiares Los Coccari, de la misma autora que este informe.

(Ostende, verano de 1936). El Hotel Ostende es propiedad de grandes amigos y paisanos de papá: los hermanos Pallavidini y su socio, el Sr. Belatorre. Vamos a pasar el verano. Estamos viviendo una posguerra y vemos llegar europeos con ideas nazi-fascistas (Hitler es el mejor alumno de Mussolini). Los veraneantes del pueblito también pertenecen a un grupo con ideario similar. Son prósperos comerciantes de la clase media, que han asimilado la forma de pensar de los ricos terratenientes conservadores de la zona. Se hospedan en casillas de madera fabricadas por el señor Trillo de Madariaga o por el Sr. Bellatorre de Ostende, quien nos está haciendo una para la familia. El Sr. Bellatorre tiene una hermosa casa de madera, grande y muy bien equipada en los terrenos del hotel.
Cada mañana, al entrar al escritorio, junto a la puerta principal, me encuentro con una mujer de modales nerviosos que va en busca de un conocido diario alemán de tendencias nazis. Al rato, su marido con la misma pregunta:
-¿Está el diario?
Parecen enfermos en busca de morfina. La falta del tal diario les produce un nerviosismo que en ese momento no podía comprender. Hoy, sabiendo todo lo sucedido y las infiltraciones que ha habido en nuestro país, comprendo todo.
Con ellos, hay una pareja de novios. Él es aviador civil y ella bailarina. Están acompañados por un viejo tío de la mujer, un italiano que toca el piano para que ella interprete sus danzas clásicas. Nos entretienen en alguna noche fresca después de la cena. Cada uno muestra sus habilidades. El comedor es espacioso y agradable, ubicado en la planta alta, desde donde sólo a veces se ve el mar, pero siempre se lo oye.
Día hermoso, el más tranquilo, sin viento y con sol. Caminamos por la playa con mis amigas Faggionatto. Al llegar al muelle, vemos al aviador y a la bailarina. Mientras subimos, una de mis amigas dice:
-El tío y la bailarina parten para Córdoba a comparar una mina de un metal raro que brilla como el sol.
Alarmada, uno en mi mente todo lo que sé del tío: Es italiano, enviado por Mussolini, instructor de aviación. La mina que va a comprar debe ser de uranio, ya que brilla como el sol. Deduzco que es espía, porque dicen que se está fabricando una bomba con ese material en Alemania nazi. Me cuido muy bien de comentar esto a nadie fuera de mi padre.
Son las diez de una noche templada llena de estrellas. Estamos en la puerta del hotel, sentadas en la escalera. La gente sale cantando hacia la playa. Llevan antorchas y se escucha cantar el himno fascista: La giovinezza. Mi pelo largo, suelto, se vuela con el viento. ¡Las antorchas me han rozado los cabellos! Siento la influencia del fuego, el calor y grito. Ellos se alejan sin volverse. Estoy sola y con rabia.
Se acerca gente que es como yo. Me rodean y me preguntan.
-¡Casi me han quemado! Siguieron cantando como fanáticos, sordos y ajenos.
El tirano conservador está alojando víboras y negociando nuestros minerales.
Me comentan que son gente de mal vivir y me acompañan. Más tarde vuelvo a quedar sola, junto a la puerta, ya que la noche tiene un encanto magnético que me impide abandonarla. Junto a la puerta, los camareros están colocando una mesa larga. Comienzan a llegar de regreso de la playa las personas que cantaban La Giovinezza y se van sentando alrededor de esa mesa, afuera, a la luz de la luna. Un hombre se me acerca y me invita a sentarme a su lado. Es el compañero de la bailarina. Acepto de buena gana. Se entonan otras canciones de moda. Por suerte ya no cantan el himno fascista. Sirven las copas y comienza el sonsonete: “Tómate esa copa, esa copa de vino”, bebo y me quedo un rato con ellos, riendo y cantando. Allá en la otra punta veo a mi padre. Cuando me levanto de mi silla, noto que estoy muy cansada, impresionada aún por los sucesos tremendos del día. Pero, por las conversaciones escuchadas, no me quedan dudas de que estamos en presencia de una organización que algo busca en el país. Son pacíficos pero peligrosos.
Mi padre, quien también se había alejado, me cruza en el pasillo. Lo miro y ambos exclamamos secreteando:
-¡Son espías!
Pregunto:
-¿Cuándo se van?
-Mañana -me contesta.
El olfato desarrollado para detectar a este tipo personas no nos engaña. Una mañana, pocos días después, leyendo el periódico me entero que el aviador argentino, compañero de la bailarina, había muerto quemado en un accidente de aviación en Córdoba. También leo en una revista que es en esa provincia donde el gobierno argentino, pro-fascista, tiene minas de uranio, uno de los componentes de la bomba atómica. Seguramente que la muerte del aviador no fue accidental. En Córdoba existe también una fábrica de aeroplanos. Una sucesión de accidentes aéreos luego de la llegada de aviones de la fuerza aérea fascista, da lugar a rumores: la presencia de un sistema de espionaje italiano bendecido por un gobierno de tendencias autoritarias y una guerra fría entre espías de ambos bandos.

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NOTICIAS RELACIONADAS APARECIDAS EN EL SEMANARIO TRIBUNA DE GENERAL MADARIAGA

6 DE NOVIEMBRE DE 1943 (resumen). “El nuevo Balneario Pinamar, ese hermoso paraje de nuestro litoral atlántico abierto al turismo por la visión de progreso de un grupo de hombres emprendedores, está siendo dotado de las mayores comodidades. Para esta temporada se está construyendo el edificio para aguas corrientes, otro para usina eléctrica, se trazan caminos, plazas, y una cancha de golf diseñada por el campeón inglés Sr. Kund. En lo que hace al aporte de la iniciativa particular, destacamos la participación del conocido comerciante Sr. Gorki Coccari, quien ha construido ya seis chalet con un valor total de 36.000 pesos. Otras construcciones se estarán terminando si se logran vencer las dificultades del transporte de materiales”.

27 DE NOVIEMBRE DE 1943 (resumen). “No será pavimentado este año el camino a Pinamar (título). A pesar de que se consideraba inminente el comienzo de las obras de pavimentación, sólo se harán alcantarillas, obras de arte, terraplenes, etc. Y se consolidarán con mezclas asfálticas algunos accesos de arena viva”.
8 DE ENERO DE 1944. “Se inicia el replanteo de la ruta a Pinamar (título). El lunes próximo, personal del Departamento de Vialidad, a las órdenes del ingeniero Raúl Di Marco, Dará comienzo a estos trabajos a través de aproximadamente. 35 Km. pasando por las estancias La Providencia, La Angélica, obrador de Muglias y otros. Se incluye la demarcación del futuro camino. Es probable que este mismo mes se inicie el movimiento de tierras. Este año será consagratorio para Pinamar”.
En la misma página, el semanario da cuenta de la disolución de los partidos políticos por parte del gobierno de facto.
12 DE FEBRERO DE 1944 (resumen). “Corresponsal viajero, Tribuna bancaria (título). En los últimos años, Coccari dedicó todo su entusiasmo en fomentar el progreso del hermoso balneario llamado Pinamar, donde se han plantado más de un millón de pinos criados en viveros propios. Pinamar cuenta ya con luz eléctrica, agua corriente, cancha de golf y seis chalet residenciales, donde veranean numerosas familias. Se está terminando un gran hotel y se ha conseguido que en breve se pavimente el camino que lo une con la cabeza de partido y con la ruta N°2”.
25 DE MARZO DE 1944. “El jueves último, varios aviones, pertenecientes según se nos informa, a la aviación de la armada, aterrizaron en nuestro pueblo, donde al parecer se tiene pensado establecer una base para la vigilancia de nuestro litoral atlántico”.
“El campo que se ha venido utilizando hasta el presente, es la antigua pista de aterrizaje de la estancia “La Providencia”, de Don Guillermo Martínez Guerrero”.
6 DE MAYO DE 1944 (síntesis y comentario). El diputado radical Guillermo Martínez Guerrero expresa que desearía que el semanario publique artículos tendientes a favorecer la idea de que Madariaga tenga su aeródromo. Se proyecta un corredor aéreo que uniría Buenos Aires con Mar del Plata y Miramar, pasando por Madariaga. Y sueña el legislador: vendrán enjambres de turistas con ese transporte rápido y económico. Insta a los pobladores a luchar para lograr una pista de aterrizaje lo más céntrica posible, solicitándola a sus autoridades.
3 DE JUNIO DE 1944 (síntesis y comentario). Nueva carta al director del senador Martínez Guerrero en la que comenta que sabe que por iniciativa del Sr. Alejandro Leloir, el Consejo Deliberante adquirió hace unos años un terreno para aeródromo situado al norte, a 20 cuadras del centro. Ello lo lleva al cálculo que, a los gastos para hangar y talleres, se le deberá sumar el pavimento necesario. Comenta que el Plan Vial sólo hizo accesos asfaltados en el sur del pueblo. Colige entonces que el aeródromo deberá estar sobre esa ruta asfaltada. Sugiere comprar allí una chacra de buenas tierras altas, que se financiaría vendiendo la chacra municipal ya adquirida.
5 DE AGOSTO DE 1944. El primer ministro británico, Sr. Winston Churchill se refirió en la Cámara de los Comunes a la posición de Argentina como país neutral. “Todos debemos sentir verdadero pesar y ansiedad como amigos que somos de Argentina, por el hecho de que, en estos momentos de prueba, esa nación no se haya considerado dispuesta a declararse sinceramente, sin reservas ni discriminaciones, del lado de la libertad y haya decidido contemporizar con el mal, y no sólo con el mal, sino con la parte perdedora. Las naciones deben ser juzgadas por la parte que desempeñan. No sólo los beligerantes, sino también los neutrales, comprobarán que su papel en el mundo quedará afectado por el papel que han elegido desempeñar en la crisis de la guerra”.
26 DE AGOSTO DE 1944. “¿Espionaje en nuestro pueblo? (título). A estar de ciertos informes de procedencia oficial que habría transmitido por radiotelefonía en noticiosos del día jueves, se ha descubierto una nueva ramificación del espionaje alemán en nuestro país, pero cobra nuevo interés por cuanto se declara que tales actividades anti argentinas se desarrollaron en Gral. Madariaga y en la vecina ciudad de Tandil”.
“Muchas veces hemos hecho pública nuestra indignación por ciertos elementos de la antipatria, declarados admiradores del nazismo, que en nuestro pueblo han actuado abiertamente por lo que esperamos que la nueva investigación los desenmascare para hacerles sentir todo el peso del repudio que se merecen los traidores que comprometen la seguridad de nuestra patria”.

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